Mantenerse vivo en uno de los caminos más peligrosos del mundo

La prudencia, la habilidad y la experiencia son los factores que le han permitido a Juan Manuel Manrique sobrevivir durante 45 años en uno de los caminos más peligrosos del mundo. Se trata del Paso de los Caracoles, en Chile.

Paso de los Caracoles, Chile.

Paso de los Caracoles en Chile, uno de los caminos más peligrosos del mundo.

Juan Manuel Manrique, conductor de camiones.

No me gusta hospedarme en hoteles y comer en restaurantes. Lo que cocino es mucho mejor”, señala Juan Manuel Manrique.

El Paso de los Caracoles, obtuvo su nombre gracias a sus 29 curvas lentas, que llevan a camiones y autos desde los 800 metros sobre el nivel del mar hasta el paso fronterizo hacia Argentina, a unos espeluznantes 3.200 metros de altura. Durante el invierno, el hielo y varios metros de nieve hacen que tanto el ascenso como el descenso sean muy peligrosos y en el verano, el calor castiga sin misericordia los frenos y los motores de los camiones y sus pesadas cargas.

"Cada vez que veo un accidente, me pregunto qué hizo que ese conductor en particular condujera demasiado rápido. Luego pienso en su familia, que nunca volverá a verlo", comenta Juan Manuel Manrique, mientras acelera para subir la empinada pendiente. "Prudencia, respeto, pero nunca miedo; eso es lo que me enseñó mi padre y hasta ahora funciona”.

Toma la siguiente curva con una abertura adicional para dar paso a un camión que se dirige cuesta abajo hacia el valle. Los conductores se saludan con un amigable gesto con la mano y un "hola" a través de las ventanas abiertas. Cuando estamos en la curva 10, nos indica un contenedor destruido en la pendiente entre la curva 10 y la 12. Nos explica que el conductor de ese camión conducía demasiado rápido cuesta abajo, con una carga de vino desde Argentina. El contenedor se volcó y arrastró al semirremolque con él.

"Creo que el conductor se salvó saltando fuera del camión, justo antes de que rodara por la ladera de la montaña. Sufrió varias fracturas de huesos y se lesionó gravemente", explica, con una expresión seria. "Pero al menos sobrevivió".

Prudencia, respeto, pero nunca miedo; eso es lo que me enseñó mi padre y hasta ahora funciona.

Juan Manuel Manrique

conductor de camiones

Sus ojos nunca se apartan del camino mientras aborda las cerradas curvas que ascienden por los Andes chilenos en dirección a Argentina. Cada curva tiene un número y la que ha cobrado más vidas es la 17. La apodaron "Curva de la muerte". Sus ojos se entornan levemente cuando sobrepasa la señal, pero su concentración es absoluta. Nos indica diferentes lugares en los que se produjeron accidentes, recientes y en el pasado. Muchos de los desafortunados eran amigos cercanos y queda claro que existe un cierto compañerismo, una hermandad entre los conductores que conducen frecuentemente por esta ruta, el paso fronterizo más importante entre Chile y Argentina.

Al ser la ruta más corta desde el puerto de San Antonio, ubicado al oeste de Santiago, en Chile, hasta el área de Mendoza, en Argentina (y más allá, hasta Brasil), es vital para la logística en el área. Mercancías de todo el mundo, desde plátanos provenientes de las costas de Ecuador hasta lujosos autos nuevos de Asia: este camino lo transporta todo. Hoy, el remolque refrigerado de Juan Manuel está cargado con 25 toneladas métricas de plátanos con destino a Mendoza. La torsión del motor y la suave caja de cambios le permiten brindar su atención completa al peligroso camino.

Mundo del conductor: Episodio 6.
Juan Manuel Manrique.

Cada vez que veo un accidente, pienso en la familia del conductor que nunca volverá a verlo.

Juan Manuel pasó 45 de sus 64 años conduciendo camiones por toda América del Sur. Deja a su esposa y a sus cuatro hijos adultos en su ciudad natal de Mendoza, Argentina, cuando está en el camino. Piensa mucho en ellos, pero su familia se consuela con el hecho de que él nunca ha sufrido un accidente. Saben que su prioridad principal es regresar a casa para verlos de nuevo.

"La actitud del propietario de la empresa influye mucho sobre las estadísticas de accidentes", explica. "Algunos propietarios no se preocupan por el conductor, los presionan demasiado, el equipo es demasiado antiguo y obsoleto, y eso siempre trae como consecuencia más accidentes”.

Nos cuenta que la empresa para la que conduce ahora nunca tuvo ningún accidente grave y que es una de las empresas más importantes activa en la ruta Chile - Argentina. El propietario tiene una relación muy estrecha con sus conductores.

"Cuando el propietario llama para saber cómo estamos, pregunta sobre nuestra familia y se interesa de verdad en nuestro bienestar. Esto marca una gran diferencia en el camino", afirma Juan Manuel. "Demasiada presión no hace bien”.

La empresa cuenta con 80 camiones, con un pedido de otros 30, y se especializa en carga refrigerada. Todos los camiones son Volvo FH y la empresa fue la primera en Chile que compró el nuevo FH. El camión que conduce Juan Manuel es un semirremolque 2015 FH 500 que recién se entregó a la empresa. Cuenta con una caja de cambios I-Shift y una configuración de ejes de 6 x 2. Con una política de "un camión, un conductor", no pasa mucho tiempo sin convertirse en un amigo fiel en el camino. 

Mi padre me lo enseñó todo sobre los camiones y también sobre estas montañas.

Juan Manuel Manrique

conductor de camiones

"Estos camiones nuevos tienen una visibilidad, suspensión y frenos excelentes. Es mucho menos agotador conducirlos en comparación con los camiones antiguos", explica. "Además son más seguros. Son muy cómodos para dormir, por lo que despierto al día siguiente descansado y listo para salir a la carretera. Las camas son cómodas y estos camiones en verdad son un hogar lejos del hogar. Nunca he tenido un día de inactividad sin planificar por problemas técnicos con uno de estos".

Mientras el sol se apronta para ponerse tras las montañas, se prepara una cena de filete y pollo al costado del camino. Nos conversa sobre las ocasiones en que su esposa lo acompaña.
 

Curva en el Paso de los Caracoles.

El Paso de los Caracoles lleva el tránsito hacia el cruce fronterizo en Argentina a unos espeluznantes 3.200 metros de altura sobre el nivel del mar.

"Nadie cocina como mi esposa", declara. "Pero, cuando estamos juntos en el camino, yo cocino siempre. Es su tiempo de descanso. No me gusta hospedarme en hoteles y comer en restaurantes. Lo que cocino es mucho mejor y más sano”.

Se sienta por un momento en la silla y mira hacia las montañas que han sido su lugar de trabajo durante tantos años, y que le trajeron alegrías y penas. En un par de años se jubilará y pasará todo su tiempo con su esposa, en su hogar en la hermosa Mendoza.

“Mi padre me lo enseñó todo sobre los camiones y también sobre estas montañas”, recuerda Juan Manuel. "Una vez me dijo que los Andes siempre estarían aquí. Siempre. Todos moriremos, tarde o temprano. Pero los Andes permanecerán”.

El camión

Modelo: semirremolque Volvo FH 500 I-Shift 2015, con una configuración de ejes de 6 x 2.
Motor: 13 litros con seis cilindros en línea, 500 hp y torsión de 2.500 Nm a 1.050 a 1.400 rpm.
Remolque: remolque refrigerado estadounidense, de Utility, con capacidad de 27,5 mt.
Tareas: mercancías refrigeradas de Chile a Argentina.

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